Delfina conquista Washington DC

Nicole Ortiz Marrero, estudiante de Periodismo de la Escuela de Comunicación Ferré Rangel, participó en el Internado Córdova y Fernós, auspiciado por el Senado de Puerto Rico. Durante los últimos cuatro meses realizó su pasantía en Telemundo Washington. Nicole comparte sus experiencias tras la estancia en la capital norteamericana.

La sagradeña Nicole Ortiz frente al Capitolio, en Washington D.C. Foto: suministrada

Por Nicole Ortiz-Marrero
Estudiante de Periodismo

El enorme Capitolio, la Casa Blanca, las aceras siempre llenas de turistas, monumentos escasamente vacíos, museos sobre cualquier tema que te puedas imaginar (casi todos gratis, cabe mencionar) y el metro que nunca llega a tiempo, son sólo algunos de los detalles inolvidables de Washington DC, la capital estadounidense.

No obstante, también es la metrópoli de los intercambios profesionales, los debates políticos, el origen estadounidense de las relaciones internacionales y se convirtió en mi hogar durante cuatro meses.

Aún recuerdo la primera vez que vi el monumento a Washington, el obelisco que se encuentra justo en el centro del National Mall, en la ventana del avión marcando el inicio a muchas metas, sacrificios y, honestamente, hasta miedos.

Llegada a Washington. Foto: suministrada

La ciudad capitalina me recibió en agosto y sorpresivamente (debo decir) hacía calor. Durante el pasado verano se me notificó que formaría parte del Internado Córdova y Fernós, auspiciado por el Senado de Puerto Rico.

Este consiste en enviar un grupo de estudiantes de varias instituciones a aprender sobre el proceso legislativo y político en Washington DC con la finalidad de crear los líderes que darán forma a Puerto Rico en el futuro.

Estudiantes en el Capitolio. Foto: suministrada.

Esa primera semana recorrí la ciudad, visité museos, caminé por el National Mall y exploré en busca de las mejores rutas para llegar a mi lugar de trabajo.

En mi caso como estudiante de periodismo hice mi pasantía en Telemundo Washington. Tomé el metro, me perdí varias veces, y también me di cuenta que en DC se puede llegar a prácticamente cualquier sitio caminando.

¡Llegó el primer día!

No había pisado bien la oficina el primer día cuando la jefa del Buró llamó para notificarme que debía esperar al camarógrafo en el primer piso ya que tenía que realizar una cobertura.

Sin mucho titubeo, tomé las riendas de la tarea que me habían asignado y traté de cumplir como mejor pude.

 

Nicole durante una entrevista. Foto: suministrada

Ese día cubrí tres eventos diferentes. Llegué a las 5 de la tarde a la oficina, transcribí las entrevistas que la reportera utilizó en el noticiero a las 6:30 de la tarde, y sentó precedente para lo que serían los próximos cuatro meses de mi vida. ¡No cambiaría nada!

No hubo días aburridos.

Conocí al vicepresidente Joe Biden, al presidente Barack Obama, la primera dama Michelle Obama y entrevisté a varios congresistas”

La experiencia no es solamente el internado, sino que cuenta con un componente académico. En buscas de diversificarme un poco, tomé una clase sobre la Corte Suprema y la Constitución de los Estados Unidos, donde aprendí más sobre la rama Judicial de la nación norteamericana.

Congresista Xavier Becerra, Presidente del Comité Democrático de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos. Foto: suministrada

Para mí, Washington DC demostró ser precisamente eso, una transformación, no sólo académica y profesional sino también personal.

Me tocó decir adiós, no sé cómo lo hice, pero después de cuatro meses en DC lo logré, despedí una de las experiencias más impactantes de mi vida.

Además, al DC ser la capital de las relaciones exteriores, conocí un sinfín de personas de diferentes países, todos con distintas culturas y costumbres. ¡Aprendí tanto de ellos! Desde platos de comida, hasta dos o tres palabras en diversos idiomas.

[ctt template=”4″ link=”t8l6u” via=”yes” ]Para Nicole Ortiz, haber participado en el internado #CórdovaYFernós fue una de las experiencias más enriquecedoras de su vida @sagradoedu[/ctt]

En fin, sin intentar sonar como un cliché andante, las experiencias más enriquecedoras de mi vida académica y profesional son aquellas que me han alejado de mi zona de confort, de mi familia y círculo de amigos.

No voy a mentir, tuve períodos en que extrañé lo conocido, pero la realidad es, que vivir lejos de tu hogar, exponerte no sólo a compartir con personas de otras costumbres sino a vivir con ellas, automáticamente cambian tu visión de mundo.

Grupo de participantes en el Programa Córdova y Fernós. Foto: suministrada

Creces, y a la vez, te haces más competitivo en el mundo laboral ya que sabes trabajar en un mundo diversificado.

Aprendes sobre solución de conflictos, te vuelves más creativo, en fin, te conviertes en una persona más completa y más abierta a nuevas posibilidades.

Nicole en la Casa Blanca. Foto: suministrada

Así que, si tienes la oportunidad, haz un intercambio o internado. ¡Vive en otro país! Te sorprenderá el cambio tan grande que verás en ti.