La esencia de nuestro orgullo institucional es como la de ser puertorriqueño

Puerto Rico es una isla pequeña que brilla ante el mundo, no solo por su belleza natural y su ubicación geográfica, sino también por el corazón y orgullo de su gente. Es precisamente el tamaño lo que en esencia hace que seamos tan unidos a la hora de demostrar nuestro patriotismo ante cualquier suceso que lo amerite.

José Carlos Sánchez, presidente del Consejo de Estudiantes.

 

Por José Carlos Sánchez
Presidente del Consejo de Estudiantes

Lo que verdaderamente hace especial a los puertorriqueños es que celebramos con orgullo los triunfos de los nuestros, nos olvidamos de lo grandes que son las demás naciones, nos enfrentamos a ellas sin miedo y levantamos nuestra bandera independientemente los resultados.

Sin duda alguna, es el deporte la llama que enciende el orgullo de cualquier colectivo. Une países, pueblos, familias, instituciones y más. Siempre ha sido un elemento esencial para levantar la sociedad. Pues no solo impacta a quienes lo practican, sino que su efecto positivo se refleja indiscutiblemente en quienes lo siguen.

La Universidad del Sagrado Corazón (USC), denominada el corazón de Santurce por su ubicación, es una organización sin fines de lucro con no más de cinco mil estudiantes. Y aunque suene una cantidad significativa de universitarios, si nos comparamos con otras instituciones puertorriqueñas, nuestra población es mucho menor. No hay duda, de que lo que hace diferente a Sagrado es el corazón de su gente y su entrega hacia lo que le apasiona.
Así como Puerto Rico en las olimpiadas, Sagrado cuenta con una delegación pequeña dentro de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI).

El encuentro deportivo, mejor conocido como las Justas, reúne a todas las universidades del país para enfrentarlas en decenas de disciplinas atléticas. La delegación sagradeña siempre ha sido una pequeña en cantidad, pero grande en corazón.

Ciertamente, Sagrado no ha ganado un campeonato “overall” en los últimos años, no por la calidad de sus atletas, sino por el tamaño de su población. Pero eso no ha sido impedimento para celebrar y unirnos como comunidad universitaria.
Este año nos preparamos para celebrar y reconocer en grande, no tan solo los triunfos, sino el esfuerzo y sacrificio que hace cada uno de los Delfines para representarnos con dignidad.

Tal y como Puerto Rico celebró la medalla de oro de Mónica Puig, como sagradeños nos uniremos para celebrar cualquier representación o presea que toque las manos de uno de los nuestros. Estamos preparados para unirnos en apoyo hacia nuestros atletas como Puerto Rico entero lo hizo con el equipo nacional de béisbol.

Así que sagradeño, cuando pienses que nuestros atletas son pocos y ganan poco, piensa en la delegación puertorriqueña en unas olimpiadas; piensa en lo poco que somos y lo mucho que hacemos.

El tamaño de nuestro entorno y la cantidad de nuestros triunfos no nos define, lo que en esencia nos hace grandes es con la pasión que nos entregamos a lo que nos une y la diferencia que marcamos cuando nos guiamos por el corazón.