¡Se acerca la Navidad!

En esta Nochebuena reflexionemos sobre la llegada del niño Dios al mundo.

 

Por Edwin A. Figueroa Narváez
Coordinador de Proyectos Pastorales

«María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue» (Lc 2,7). Con esta simple frase, el Evangelio nos lleva al corazón de la Navidad: una Madre que da vida a un hijo. Es el día en que Dios elige iluminar al mundo con la luz de la esperanza, una luz que viene de un humilde pesebre.

En estas fiestas navideñas, los invito a recordar a todas esas esas familias que, como María y José, en medio de la oscuridad de las ciudades, no tienen ni espacio ni lugar para ellos; personas que en medio de las crisis sienten que el mundo y la humanidad vive a espaldas de ellos. ¡He allí donde el acontecimiento de la Navidad enciende la llama de la ternura de Dios! Mira hoy el nacimiento que tienes debajo de tu árbol de Navidad… ese es un símbolo de esperanza para todos los que han perdido su tierra, su patria, sus sueños…

¡El nacimiento de Jesús es una carta de amor para todos!  Ese niño, desde su fragilidad, pequeñez y pobreza, denuncia y manifiesta que el verdadero progreso es cubrir y socorrer la fragilidad de los más débiles. Este es el mensaje que la Navidad debe traernos, es una felicidad alternativa que tenemos el deber de compartir, celebrar y anunciar.

Sin importar las diferencias, el espíritu navideño nos une y celebra lo mejor de nosotros: amor, bondad, caridad, resiliencia y solidaridad.

Foto Archivo Sagrado.

Finalmente los invito a realizar esta oración inspirada en las palabras del Papa Francisco:

“Oh Niño de Belén, te pido que tu llanto despierte mi indiferencia, abra mis ojos ante el que sufre. Que tu ternura despierte mi sensibilidad y me mueva a saberme invitado a reconocerte en todos aquellos que llegan a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas. Que tu ternura revolucionaria me convenza a hacerme cargo de la esperanza y de la ternura de mi pueblo. Amén”.

¡Feliz Navidad!