El liderazgo que tanto necesitamos

José Carlos Sánchez Cintrón, estudiante de Periodismo, comparte su visión del liderazgo solidario como una vocación que influye en todas las facetas de la vida.

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Por José Carlos Sánchez Cintrón
Estudiante de Periodismo

Vengo de una familia que me crió bajo la filosofía de “vivir para servir” y quienes desde mucho antes de llegar a la escuela me enseñaron que el servir a los demás, más que un acto, es un estilo de vida. Con esa visión me fui desarrollando, pero mientras iba creciendo fui descubriendo que llevar la visión a una acción tangible es más difícil de lo que parece. Esto lo descubrí en la escuela cuando en muchas ocasiones tuve que enfrentar tantas situaciones por simplemente querer involucrar a mis compañeros en eventos y campañas de servicio.

Siempre me pareció irónico todo, tanto que en algún momento, llegué a obligarme a cambiar para intentar encajar en ese molde educativo de filosofías egocéntricas que caracteriza nuestro sistema. Sin embargo, la intención de cambiar fue fallida y aquí estoy, a meses de culminar mi bachillerato en Periodismo en la Universidad de Sagrado Corazón (Sagrado), cargando en mi espalda decenas de experiencias de liderazgo solidario que han formado el ser humano que soy hoy.

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Recientemente recibí una invitación por parte del Centro de Pastoral de Sagrado para participar del 2do Simposio: Educar para el liderazgo solidario. En este foro tuve la encomienda de moderar el panel “¿Cómo formamos a líderes solidarios?”.

De primera instancia me cuestioné qué tenía que aportar a ese conversatorio si yo no era un experto sobre el tema. Luego de una larga autoreflexión entendí que el tema nunca lo había estudiado, pero sí es uno que he vivido. Así que me preparé y fui ese día con las mejores interrogantes y experiencias para hacer de la conversación una más amena.

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Por fin llegó el momento  y en un salón con más de 200 personas lideré una conversación entre Ana Y. Guzmán, Nelson Reyes y Astrid Morales, tres seres con un bagaje increíble en liderazgo solidario. Les cuestioné y todas sus respuestas parecían enlazadas con mis pensamientos. Se sentía muy bien estar allí y cada vez que hablaban sentía que me estaban dando un abrazo.

Entonces, ¿cómo formamos líderes solidarios?

La interrogante parecía sencilla, de estas cuatro palabras salen mil libros con teorías diferentes pero mi definición es simple: los líderes solidarios se forman bajo el pensamiento de que todos nuestros actos, por más individuales que sean, siempre van a involucrar e impactar a otras personas. El servir a los demás no es un acto heroico, es un acto humano que todos deberíamos practicar. No hay nada más lindo que establecerse una meta o un sueño, no solo pensando en lo que se puede lograr, sino en cómo ese triunfo impactará positivamente la vida de otras personas.

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No hay duda que los educadores tienen una gran responsabilidad dentro de la formación de líderes y que, más que enseñarles y mostrarles destrezas y conocimientos, trasciende a acompañarlos y apoyarlos a desarrollar esas iniciativas que surgen de manera genuina en el corazón de muchos jóvenes. El reto más grande actualmente no es simplemente formar a estos ciudadanos, es estar preparado para recibirlos cuando ya vienen con una dosis de civismo en su corazón.  

Entre los muchos pensamientos que puede evocar sobre quiénes son los líderes solidarios, vino a mi mente ese día una frase que había leído en las redes sociales y que me pareció idónea para sumarla como respuesta dentro del conversatorio. Decía así:

“Los ríos no beben su propia agua, los árboles no comen sus propios frutos. El sol no brilla para sí mismo y las flores no esparcen su fragancia para si mismas. Vivir para los otros es una regla de la naturaleza. La vida es buena cuando tú estás feliz, pero la vida es mucho mejor cuando los otros son felices por causa tuya. Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

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Al finalizar de leer la frase vi cómo los rostros de los presentes se transformaron en sonrisas y comenzaron a aplaudir. Ciertamente, transformar la mentalidad de las personas que tenemos alrededor a una solidaria, siempre será una tarea difícil. La clave está en insistir a través de nuestros actos y ejemplos, convirtiéndonos nosotros mismos en el cambio que queremos ver en el mundo.