Jelitza Soto Román; “el trabajo social te permite ver, vivir y acercarte”

Con motivo del mes del trabajo social, la profesora Jelitza Soto Román compartió su experiencia en una de las disciplinas que más influyen en el desarrollo del país.

La profesora Soto Román, al centro, durante la ceremonia de Acenso en Rango. Foto Archivo Sagrado.

Por Marla Figueroa Ramos
Comunicaciones Integradas

“El trabajador social debe tener apertura, compromiso y solidaridad para valorar, reconocer y tener la capacidad de hacer junto al prójimo”.

Fanática de la lectura, la música y los temas sociales, la profesora y coordinadora del componente de práctica supervisada del Programa de Trabajo Social, Jelitza Soto Román, presenta una visión práctica, responsable y realista de una de las profesiones más importantes en la búsqueda de la igualdad y los derechos humanos.

Cuando dialogas con la profesora de la Facultad Interdisciplinaria de Estudios Humanísticos y Sociales (FIEHS), conoces a una aliada de la sociedad que busca a través de sus cursos y de su papel como coordinadora, llevar a los estudiantes a un entendimiento claro de la necesidad e importancia de esta profesión.

La profesora Soto Román, al centro, junto con sus estudiantes de Trabajo Social. Foto suministrada.

“Siempre le digo a mis estudiantes que la formación en trabajo social es un horizonte, es un camino continuo; uno nunca deja de educarse. Es una mirada estructural a una sociedad desigual donde hay grupos aventajados y grupos marginados u oprimidos que requieren de nuestra acción”, expresó Soto Román.

Jelitza, quien cuenta con un bachillerato en Artes con concentración en Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico, una maestría en Trabajo Social con Familias, Niños y Adolescentes de la Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lasalle y cursos doctorales en Psicología Clínica, destaca la importancia de esta profesión como un vehículo que le permite a los ciudadanos servir y aportar.

“Cuando empecé a estudiar sabía que me interesaba esta área de estudio, pero no tenía un conocimiento concreto sobre esta disciplina.  Sin embargo, cuando comencé mis clases y descubrí de qué se trataba, quedé encantada y comprometida con la profesión”, explicó la profesora quien inició su trayectoria en Sagrado en el año 2008.

Jelitza, al centro, comparte con colegas de durante la ceremonia de Acenso en Rango. Foto Archivo Sagrado.

Según comenta Jelitza, este campo posibilita una visión distinta sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y cómo se construyen las relaciones sociales y humanas, aptitudes y actitudes que conciernen a todos.

“Es interesante escuchar de los estudiantes, sobre todo en los cursos en los que hay jóvenes de distintas especialidades, comentarios en los que te expresan que las clases de trabajo social deben incluirse en otras concentraciones, porque promueve una formación reflexiva en la que analizamos críticamente lo que nos rodea, pero también nos plantea cuál es nuestro rol en la sociedad no solo como profesional, sino como ciudadano”, añadió.

A través de su trayectoria Jelitza se ha desempeñado en diversos campos de interés, tales como: temas vinculados a las manifestaciones de la diversidad humana y sus implicaciones para las relaciones humanas, y la intervención profesional en el área social y clínica. En esta línea publicó el artículo “Implicaciones de la diversidad humana y familiar en la evaluación de custodia compartida” (2014); y presentó la ponencia “Perspectiva de género: retos y posibilidades para el Trabajo Social” (2015).

La profesora Soto Román junto con sus estudiantes. Foto suministrada.

“Al dedicarte a esta disciplina te expones a situaciones que muchas veces no podemos creer que suceden en Puerto Rico, pero que lamentablemente ocurren. No obstante, según existen estos aspectos negativos también ves cosas buenas, ves a las personas ayudándose, creando grupos desde y para que las comunidades progresen”.

“Esta profesión te permite ver, vivir y acercarte a realidades que desde otro contexto, no nos enteramos de que existen” añadió.

Jelitza, quien expresa continuamente su interés por la búsqueda de la igualdad y los derechos humanos, resalta su amor por la cátedra y cómo cada día queda complacida con el compromiso y dedicación de sus estudiantes en Sagrado.

“Creo en el potencial de nuestros estudiantes, en sus aptitudes y sus capacidades. Cada año, su excelencia queda demostrada cuando recibimos las evaluaciones y comentarios de los centros de práctica. Nuestros jóvenes son muy queridos y su labor es muy respetada, lo que me hace sentir muy orgullosa de todos ellos. Con su impecable labor demuestran nuevamente que las grandes transformaciones sociales comienzan con nosotros mismos”, concluyó Soto Román.