Reflexionemos sobre el comienzo de un nuevo año académico

La misa de bienvenida del año académico nos invitó a reflexionar sobre las metas y sueños de esta nueva sesión de estudios.

Foto por Viviana S. Flores Rivera. La ceremonia comenzó de una manera inusual pues el padre desfiló en el cántico de entrada con una canasta que contenía los deseos de los presentes.

Por Viviana S. Flores Rivera
Estudiante de Periodismo

Mientras se suben los angostos escalones que dan para la Capilla Mayor se puede avistar una puerta de cristal con un manillón de metal que da paso al interior de la iglesia. Al entrar, una sonrisa recibidora te daba la bienvenida junto con un papel que contenía una pregunta plasmada en tinta negra.

Foto por: Viviana S. Flores Rivera.

Pocos segundos después notabas la luz amarilla y cálida que iluminaba el templo, sentías el fresco de la ventilación del aire acondicionado y escuchabas un leve murmullo de las personas presentes. Todos los aspectos combinados servían espacio a un ambiente renovador, de esperanza y nuevos comienzos. Esto fue lo que se percibió minutos antes del comienzo de la misa de inicio de año académico 2018-19 en la Capilla Mayor de la Universidad del Sagrado Corazón.

El Evangelio trató sobre cómo la carne de Dios y Su sangre son alimento para el ser humano pero en el sentido figurativo, refiriéndose al Espíritu que le da la vida a esa carne y sangre. “¿En qué debemos prestar atención para que nuestras vidas adquieran mayor sentido?”, mencionó el sacerdote y profesor, Rafael F. Rodríguez, S. J. Para contestar esta pregunta tres cualidades deben ser desarrolladas: consciencia, silencio y necesidad.

Señaló el clérigo que se debe leer sobre la palabra de Dios y no conformarse con escucharla en la misa sino, analizarla para trabajar en el ejercicio personal de volverse consciente de la palabra de Jesucristo. De la misma manera, comparó el momento cuando universitarios o profesores se sientan a organizar una idea para estudiar con el hacer silencio para encontrarse con Dios, dejando ese espacio para escucharlo.

Foto por: Viviana S. Flores Rivera.

La necesidad de enfrentarse al Misterio que es Dios para obtener el pan de la vida y consumirlo se hará con el propósito de descubrir el valor de las palabras escritas que hablan de Él al igual que para el ser humano convertirse en el pan para los demás. Rodríguez expresó que una de las razones predominantes por la cual se deben adquirir las cualidades que ofreció es por el sacrificio que Jesús hizo por nosotros en la cruz.

Entre las peticiones del semestre se pidió por los jóvenes universitarios, sus metas y sueños para que se tornen en futuros líderes de cambio, promuevan una sociedad más justa y llena de paz al igual que se pidió por los empleados y personal docente de la institución.

En las ofrendas se entregaron unas canastas con unos pequeños barquitos amarillos de papel, provistos por el Centro de Pastoral Universitaria, Madre Marta Miranda, Rscj, que simbolizarán todos los momentos difíciles, desafíos y desánimos que pueden surgir en el año académico justamente como le surgieron a las mujeres religiosas del Sagrado Corazón en 1818, cuando se embarcaron para el Occidente para emprender su proyecto de pueblo. Asimismo, para celebrar el bicentenario de Rosa Filipina Duchesne, se presentó enmarcada una representación de Rebeca, el barco que llevó a las monjas de Francia a Luisiana.

Estos barquitos pequeños constaban de tener más de un significado de representación. Algunas de las palabras plasmadas en las pequeñas embarcaciones leían: aprender a remar para adentro, aprender haciendo, aprender con otros y con impacto social.

Foto por: Viviana S. Flores Rivera.

“El barquito significa queremos como ellas atrevernos a ir mar adentro en esta aventura que empieza como universidad, es un nuevo año. Queremos que la universidad no solamente sea un lugar en donde aprende nociones, no; podamos aprender juntos aprendo junto con otro para cambiar a Puerto Rico”, expresó Elisabetta Pezzuolo, Coordinadora de Liturgia del Centro de Pastoral Universitaria.

También, Pezzuolo compartió la razón por la cual se repartieron al comienzo de la Eucaristía unos papeles con la pregunta: ¿Cuál es mi deseo más profundo?, diciendo que esto se hizo, ya que los papeles se quedarán cerca del Sagrario todo el año universitario y así Dios velará por los deseos para que se realicen.

Al final de la festividad, el presidente de la Universidad del Sagrado Corazón, Gilberto J. Marxuach Torrós, proporcionó un mensaje breve dando comienzo al año académico y dando gracias por un nuevo año, por los estudiantes y profesores.