Oda al ascensor

Cuando Miguel González llegó por primera vez a Sagrado para cursar un Bachillerato en Artes Visuales, en el año 2011, tenía claro que quería ‘dejar su huella’ en la Universidad. Ahora, a punto de graduarse, ya lo ha logrado. Por un lado, con su reciente obra Oda al ascensor; por otro, en el corazón de la mayoría de las personas que ha conocido.

Por Comunicaciones integradas

Miguel se gradúa y está convencido que estos cinco años estudiando y residiendo por primera vez fuera de su casa, le han ayudado a madurar y sobre todo a ser más independiente. Asegura que su principal motivación fue “querer tener mi propia vida, no ser una persona más en silla de ruedas”.

Se define como un amante del arte abstracto y, aunque en su futuro se ve como un diseñador industrial, el arte será siempre parte de su vida. Sus medios predilectos son la pintura, escultura y está incursionando en la creación de videos a través de un proyecto en el que representa las dificultades que enfrenta día a día una persona en silla de ruedas.

Durante estos años en Sagrado ha participado en múltiples exposiciones y proyectos, tanto individuales como colectivos: Casa Abierta, Espacios Universales, 135 años, 135 sillas, entre muchos otros.

La mayoría de sus obras se caracterizan por el uso de figuras geométricas y son muy coloridas.

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Su obra más reciente es Oda al ascensor, donde plasma qué fue para él Sagrado y hacia a dónde quiere llegar. También es un homenaje a cómo el uso de la tecnología, en este caso un elevador, simplifica la vida de las personas que no pueden caminar.

Para mi el campus representa una nueva vida, un camino nuevo y poder seguir adelante»

-Miguel González

“Sagrado ha evolucionado y se ha adelantado con la tecnología para personas con impedimentos”, asegura Miguel. Antes, para cambiar de piso en Barat debía subir por el estacionamiento con la silla de ruedas, “me cambió la vida».

Otro de los instrumentos que está deseando probar es el brazo mecánico que le permitirá entrar y salir del agua en la piscina.

Cuando recapitula sobre sus días en la Universidad, asegura que su experiencia fue muy buena, aunque también hubo días difíciles. Y, recuerda con cariño cómo Marilyn Torrech fue una de sus profesoras más destacadas. «Me guió, me ayudó siempre, cuando tenía una idea en la mente siempre iba donde ella, y siempre estuvo dispuesta a escuchar y ayudar».

El día de la Graduación será muy especial para este sagradeño. No sólo alcanzará una meta de la que está sumamente orgulloso, además, verá a su familia reunida ya que su hermano viajará desde Estados Unidos y, acompañado de sus padres, abuelos y hermanos, irán a celebrar este gran triunfo de Miguel.