Estudiantes de Pastoral viven experiencia transformadora

El Centro de Pastoral Universitaria celebró la 1ra Convivencia de Voluntarios en Barranquitas.

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Por Naomi Curbelo
Estudiante de Psicología y asistente de coordinación de eventos en Pastoral

Más de una decena de estudiantes junto con el equipo del Centro de Pastoral Universitaria, vivieron un fin de semana de convivencia en la Casa de Espiritualidad del Sagrado Corazón en Barranquitas. Luego de escuchar los testimonios de los estudiantes, todos coincidieron en que fue una gran experiencia de conocimiento y reflexión espiritual.

“Me embarqué en una aventura que jamás pensé que viviría. Cuando regresé de Barranquitas llegué con un sentimiento de paz interior y exterior increíble. El paisaje natural que ofrece este hermoso pueblo, junto con las diversas actividades que realizamos me ayudaron a relajarme y a sentirme mejor”, expresó el estudiante Alex Daniel, quien cuenta con un blog en donde publicó su experiencia durante ese fin de semana.

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El Centro de Pastoral Universitaria celebra estas convivencias dos veces al año con el propósito de fomentar y vivir los valores de fraternidad, servicio y amistad entre los estudiantes voluntarios. Además, este tipo de experiencia ayuda a los jóvenes a darse cuenta que sin importar las presiones académicas y el estrés de la rutina diaria es necesario sacar espacios de reflexión y formación espiritual.

Mi experiencia en la primera convivencia de Pastoral fue única. Además de conocer personas increíbles, tuve la oportunidad de profundizar en el legado de Jesús, pude sentir esa satisfacción de servir y brindar amor a aquellos que lo necesitan y aportar un granito de arena para el bien de los demás’, comentó Chantall A. Dávila Cirilo, estudiante de primer año.

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Durante el retiro los estudiantes se dividieron en dos grupos, uno se dirigió hacia Aibonito para trabajar en el recogido de escombros en una casa de ancianos y el otro visitó la comunidad Los Muñoz para ayudar con la limpieza en hogares de personas enfermas.

“Ayudamos a diversas personas y lugares entre ellos es el hogar de don Tato; allí limpiamos su casa y compartimos un rato ameno. Este tipo de visitas nos demuestran que si nos ayudamos los unos a los otros, saldremos adelante. Estoy sumamente agradecida por esta experiencia. Sin duda alguna es un lugar donde quisiera volver”, dijo Roysa Valcárcel, estudiante de Comunicación.

Finalmente, antes de volver a la Universidad, los voluntarios sembraron dos robles en recordación de los 200 años del viaje de Rosa Filipina Duchesne a América. Si quieres participar de las próximas convivencias hazte voluntario del Centro de Pastoral.

¡Participa!