Un verano de Literatura

Desde Despacito de Luis Fonsi hasta otros textos de Julio Cortázar, la profesora Anuchka Ramos asegura que la mejor forma de pasar el verano es rodeado de literatura.

Por Dra. Anuchka Ramos Ruiz
Profesora de Español

¿Es la canción Despacito un texto literario?”

Con esta pregunta se inició el curso de Géneros Literarios: Cuento y Novela que tuve el privilegio de impartir durante la segunda sección de los cursos de verano. Por supuesto, vinieron muchas más preguntas después de esta: ¿qué es la buena literatura y cómo la diferenciamos de la mala literatura? ¿qué es el lenguaje poético? ¿por qué no podemos confundir al autor con el narrador? Algunas las proponía yo, otras –las más orgánicas– venían de los chicos: “Profe, ¿qué quiere decir aquí?”.

Aprendimos en clase que no se siempre se trata de lo que se dice, sino del cómo se dice: la literatura es la manipulación del lenguaje con una intencionalidad artística. Pero también es mucho más. Por eso, hablamos sobre los escritores comprometidos, la representación de la marginalidad, los diálogos que establece un autor, entre otros temas.

Durante tres semanas degustamos cuentos latinoamericanos de Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos, Clarice Lispector, Samantha Schweblin, José Luis González, Magali García Ramis, Mario Benedetti, Rosario Ferré y Guillermo Cabrera Infante. Para mí era importante que la selección fuera representativa en términos de género, tiempo y espacio; con su sagacidad, los estudiantes aceptaron el reto de establecer los paralelismos a la vez que disfrutaban cada texto en su autonomía.

Terminamos el curso con tres novelas: La Guaracha del Macho Camacho, de Luis Rafael Sánchez; Papi, de Rita Indiana; y Temporadas, de Stefan Antonmattei.

Con Antonmattei –exalumno de Sagrado– tuvimos un conversatorio sobre la creación de su novela escrita en tuits y sobre las filosofías que en ella se recopilan.

¿Qué es la literatura?”, le preguntamos.

“Todo lo que no dice la Historia”, respondió.

Eugenia Gathmann, estudiante de Enfermería, le comentó al autor que “cada personaje dentro de sí mismo es profundo, incluso las voces femeninas, son muy completas, ¿cómo hiciste eso?”. Esta pregunta dio paso a reflexionar sobre cómo opera el género dentro de la escritura.

Por su parte, Enrique Sabater, estudiante transitorio, comentó que el narrador de Temporadas es una víctima de los demás personajes; entonces conversamos sobre cómo toda identidad se forja en la experiencia colectiva.

Diana Sabater, estudiante de Biología, le dijo a Antonmattei que su novela “me hizo pensar en mi propia existencia”, mientras que Sindy López, estudiante de Comunicación, añadió que “sentí mucha confianza al leer el texto y es lo mismo que siento al escucharlo”. Esta última lección quizás es la más importante del curso: estudiar la literatura nos acerca más a nosotros mismos.

Para concluir su visita, Stefan Antonmattei le pidió a los estudiantes que redactaran una anécdota en 140 caracteres o menos, al estilo de su novela. Las historias fueron de lo jocoso a lo trágico y nos permitieron conocer un poquito más de cada uno y descubrir que el lenguaje es el arma más poderosa que pueda existir.

Al final, comprobamos que la Literatura puede ser la mejor forma de pasar un verano