
Por Dr. Armando Díaz
Profesor de Emprendimiento
Fase de Validación
En Puerto Rico insistimos en que el emprendimiento es importante. Lo repetimos en discursos, conferencias y campañas institucionales. Pero cuando miramos la realidad universitaria del país, la mayoría de los currículos siguen preparando empleados, no creadores de empresas.
Mi investigación doctoral en la Universidad Interamericana de Puerto Rico confirmó esa brecha. Los estudiantes muestran una altísima predisposición a emprender, un interés real por crear negocios propios y convertirse en agentes económicos activos. Sin embargo, cuando evaluamos los cursos que reciben, surge un hallazgo contundente: no existe correlación entre el contenido curricular sobre emprendimiento y la intención real de emprender.
Esto significa algo crítico: podemos llenar un salón de teorías, modelos y definiciones, y aun así no mover la aguja del emprendimiento en Puerto Rico.
El problema no es la intención. El problema es que nuestras universidades, en su mayoría, no han creado experiencias de aprendizaje que conviertan la intención en ejecución.
El ejemplo que ya está funcionando: Sagrado cambió las reglas del juego.
Hoy, desde mi rol como profesor del curso Fase de Validación de Propuestas de Emprendimiento en la Universidad del Sagrado Corazón, veo diariamente lo que la academia puertorriqueña podría lograr si adoptara un modelo verdaderamente transformador.
En Sagrado, el emprendimiento no es electivo, ni un “curso simpático”, ni un adorno académico. Es un pilar. Un componente obligatorio de 18 créditos, integrado al Componente de Educación General, accesible para todas las escuelas y concentraciones. Y lo más poderoso: los estudiantes no salen con una idea. Salen con un negocio.
Ya tenemos jóvenes que han abierto tiendas, lanzado líneas de productos, creado marcas propias y comenzado a operar como emprendedores reales antes de graduarse. Son comerciantes. Son empresarios. Son ejemplos vivos de lo que un currículo bien diseñado puede producir. Esto ocurre porque Sagrado no enseña emprendimiento como concepto abstracto. Lo enseña como proceso, ejecución, acompañamiento y validación real. Los estudiantes:
- experimentan el proceso desde la idea hasta el prototipo;
- pasan por La Cepita para poner a prueba sus conceptos;
- reciben mentorías personalizadas en los “hubs”;
- compiten, presentan, se equivocan y vuelven a intentar;
- venden productos en el Showcase, dentro de su propia universidad;
- y utilizan Neeuko, un laboratorio que les permite construir prototipos, modelar puntos de venta y crear soluciones tangibles.
Este es el tipo de entorno que convierte el emprendimiento en una posibilidad real, no en un ideal lejano. Si queremos un país emprendedor, la educación tiene que cambiar. Los hallazgos de mi investigación son un llamado urgente: nuestra academia debe dejar de aspirar a promover el emprendimiento… y empezar a practicarlo. Los estudiantes puertorriqueños sí quieren emprender. Tienen la pasión, la intención y el deseo.
Lo que necesitan es lo que Sagrado ya está haciendo: un modelo que acompañe, que ofrezca estructura, que provea recursos, que valide ideas, que abra puertas y que demuestre que emprender es alcanzable, viable y económicamente sostenible. El país necesita nuevas empresas. Nuevos creadores de empleo. Nuevos líderes capaces de diseñar soluciones locales con impacto global. La universidad del futuro no prepara únicamente profesionales: prepara emprendedores.
Si Puerto Rico quiere transformar su economía, debe comenzar por transformar sus universidades. Y eso empieza reconociendo que el emprendimiento no debe seguir siendo teoría: debe ser experiencia, práctica y oportunidad. Sagrado ya lo demostró. Ahora le toca al resto del país.

Conoce al autor
El Dr. Armando Díaz es Especialista en Fase de Validación de Propuestas de Emprendimiento en la Universidad del Sagrado Corazón. Posee un doctorado de la Universidad Interamericana de Puerto Rico en Administración de Educación Superior. Con más de 14 años de experiencia trabajando en el mundo del emprendimiento y la educación superior, Díaz Pérez también preside la la empresa de turismo Dream Vacation Puerto Rico y el Grupo de Innovación y Emprendimiento Educativo (GIEE, PR).
