La conferencia sirvió como espacio de análisis sobre innovación, ética y regulación.

Alan Taveras Sepúlveda, cofundador de SanturceTech.
Por Brenda Figueroa Gómez
Estudiante de periodismo
La conferencia “Política Pública y Regulación en AI” reunió en la Universidad del Sagrado Corazón a líderes del ecosistema tecnológico y académico para dialogar sobre los retos y oportunidades que enfrenta Puerto Rico ante el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Entre los participantes se encontró Alan Taveras Sepúlveda, cofundador de SanturceTech, una entidad que fomenta el sentido de comunidad entre creadores, líderes y empresarios del campo de la tecnología en Puerto Rico. La conferencia también contó con la participación de Glorimar Ripoll Balet, directora ejecutiva de Impact First Lab.
Durante el evento, Taveras explicó que antes de diseñar políticas públicas es necesario comprender el funcionamiento completo de la IA. “Hay que entender cómo es el ecosistema de la inteligencia artificial para entender cuál es el rol de Puerto Rico en ella”, afirmó. Según detalló, este ecosistema abarca desde la manufactura de chips y centros de datos hasta el desarrollo de software y soluciones tecnológicas.
A pesar de los retos de infraestructura que la isla enfrenta, Taveras señaló la importancia de centrarse en el desarrollo de soluciones tecnológicas desde la Isla. “Puerto Rico tiene muchos retos en cuestión de infraestructura, pero sí tenemos talento altamente capacitado en lo que es STEM”, sostuvo.
En cuanto a SanturceTech, destacó que la organización funciona como una plataforma de colaboración. “No es una organización formal, es una comunidad, no tenemos un currículo. Poseemos una plataforma donde muchos empresarios e innovadores pueden conocerse y formar alianzas”. Actualmente, cuentan con 150 miembros activos que se reúnen mensualmente en Santurce.
Como ejemplo de impacto en este sector, Taveras destacó a iTerra Solutions, una empresa liderada por un puertorriqueño que utiliza IA en el campo de la ciberseguridad espacial. “Toda esa experiencia volvió a Puerto Rico y desde aquí está emprendiendo con su empresa de tecnología enfocada en AI”, indicó.
Por su parte, Ripoll Balet abordó la necesidad de equilibrar la innovación con la protección de derechos. “Lo más importante realmente es que permita que esa innovación se dé, que no sea muy restrictiva”, expresó.
La empresaria advirtió que las regulaciones rígidas podrían frenar el desarrollo tecnológico y recordó que muchas normas tardan años en actualizarse. Además, subrayó la importancia de la ética y la transparencia en el diseño de modelos de IA. “Hay que asegurarse de que esté entrenado con data que tenga una variedad de la población”, explicó, enfatizando el riesgo de sesgos en decisiones automatizadas, especialmente en contextos gubernamentales.
Al final de la conferencia los participantes concluyeron que el debate sobre la regulación de la inteligencia artificial apenas comienza. Entre innovación, derechos humanos y competitividad global, Puerto Rico enfrenta el desafío de diseñar un marco que impulse el desarrollo sin perder de vista la equidad y la responsabilidad social.
