Conoce la trayectoria del exalumno y director atlético de Sagrado.

Por Comunicación Institucional
Quien ha seguido la trayectoria deportiva de la Universidad del Sagrado Corazón en los últimos años, ha escuchado de su director atlético Rafael Colón Colón. A lo largo de sus cinco años dirigiendo el Programa Atlético, ha alcanzado grandes logros junto con la comunidad deportiva en Sagrado, como la Copa Comisionado por seis veces consecutivas en el Festival Deportivo de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), así como las victorias en el podio que año tras año han consolidado a una pequeña institución en una gran potencia en el ámbito deportivo interuniversitario.
Las victorias que dominan conversaciones y titulares hoy, sin embargo, no son el comienzo de la historia de Rafael en Sagrado. Son el resultado de una trayectoria estudiantil, docente y de liderazgo que ha sido guiada desde sus inicios por un principio: dar lo mejor de uno mismo en todo lo que se hace.
Rafael Colón Colón llegó a la Universidad del Sagrado Corazón en el 2002, cuando comenzó su bachillerato en Ciencias del Ejercicio y Promoción de la Salud. Antes, su conocimiento sobre Sagrado era poco, limitado a lo que conocía del campus como atleta preuniversitario que practicaba natación en la piscina del campus. Desde esos momentos, el campus llamó su atención y se convirtió en la universidad elegida para sus estudios subgraduados.

El deporte ha sido gran parte de su vida desde la niñez, cuando practicaba baloncesto, voleibol, pista y campo y sóftbol. Durante su adolescencia, también tuvo la oportunidad de representar a su pueblo natal como parte del equipo de voleibol de los Leones de Ponce y, a partir de los 15 años, se aventuró al mundo del triatlón. Entre 2007 y 2010 logró más de 40 victorias en duatlones y triatlones locales e internacionales, fue campeón nacional de duatlón, subcampeón nacional de triatlón, participó en los Juegos Centroamericanos y en 2013 estableció una nueva marca nacional en el Ironman de Arizona.
Su trayectoria como estudiante atleta es una que describe como “retante”, principalmente por el esfuerzo que conllevó balancear los estudios, el trabajo y la agenda de entrenamiento en sus disciplinas deportivas (incluso, durante un año, representó a la universidad en dos deportes simultáneamente). Así como lo viven muchos estudiantes atletas, al final del día, su espíritu competitivo dominó los desafíos que presentó la vida estudiantil. En más de una ocasión, fue distinguido como atleta con el mejor promedio.
Tras culminar su bachillerato, continuó sus estudios y obtuvo una Maestría en Educación Física en la entonces Universidad Metropolitana y un doctorado en Currículo y Tecnología Educativa en la Universidad del Turabo. Más adelante, en el 2021, regresó a Sagrado como director atlético.

Al preguntarle cuál ha sido el mayor reto de desempeñar este rol, responde, “no lo veo como un reto”, sino como una oportunidad para dar lo mejor como colectivo para representar a la institución. Su propuesta fue simple y contundente: “ser lo mejores en todo lo que podamos”.
Partiendo de esa mentalidad, durante su tiempo dirigiendo el Programa Atlético se dio la tarea de diversificar las fortalezas del deporte en Sagrado. Reconoció que Sagrado fue reconocido por mucho tiempo por su desempeño en natación, “pero no significaba que no podíamos ser buenos en otras cosas”. A su juicio, el próximo paso era dar las mismas herramientas a todos los estudiantes atletas para que tuvieran éxito.
Durante su tiempo como director atlético, las disciplinas deportivas se han fortalecido año tras año, alcanzando campeonatos y subcampeonatos y rompiendo récords en el Festival Deportivo de la LAI. “Nuestros resultados no son casualidad. Aquí se entrena», afirma.

En medio del torbellino de competencias y victorias históricas, para Rafael, lo más gratificante ha sido “ver a los estudiantes entender que sí se puede”.
El haber vivido la experiencia Sagrado como estudiante y como profesor lo ayudó a entender de cerca las necesidades y retos que enfrentan los estudiantes a lo largo de su paso por la universidad. Esta perspectiva aportó a su visión del deporte universitario como una experiencia centrada en el estudiante atleta como un ser humano completo.
Mientras se prepara para transicionar a una nueva etapa profesional, Rafael reflexiona sobre su formación en Sagrado y cómo fue más allá de los estudios universitarios.
“Sagrado me formó desde estudiante y me ha visto desde distintos ángulos: estudiante, atleta, profesor. Tengo un gran apego por las distintas etapas que viví aquí, y la posición que tengo en la comunidad es sagrada para mí”, expresó el saliente director atlético. Para Rafael, ese sentido de pertenencia es uno de los aspectos más importantes que ha buscado fomentar desde sus diversos roles en la institución, algo que incluye tanto a estudiantes actuales como a exalumnos. La presencia y apoyo de este último grupo, explica, es un factor clave que motiva a estudiantes atletas por el sentido de comunidad que se nutre.
Y así mismo, Rafael reafirma que no se despide de Sagrado. Comienza un nuevo rumbo profesional donde aplicará la filosofía que lo formó y que él mismo inculcó con su ejemplo: la excelencia, la disciplina y la exigencia deportiva.
