Gisela Sanabria: rompiendo obstáculos a través de la danza

Gisela Sanabria Terreforte a quien sus compañeros llaman cariñosamente Mami Gise cuenta su historia de éxito y cómo se convirtió en uno de los 7 egresados de la primera clase graduada de Danza de Sagrado.

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Por Marla Figueroa Ramos
Comunicaciones Integradas

Para Gisela Sanabria Terreforte no existen obstáculos suficientes cuando das lo mejor de ti para alcanzar tus sueños.

La sagradeña, quien además de su bachillerato en Danza con concentración menor en Masajes cuenta con un grado asociado en movimientos corporales, inició su desarrollo en baile a los seis años.

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La bailarina comentó que al enterarse del nuevo ofrecimiento de la Facultad Interdisciplinaria de Estudios Humanísticos y Sociales (FIEHS), no dudó y decidió entrar al proceso de audición que la convirtió en integrante de este programa.

“Al ver que iniciaron este bachillerato me emocioné muchísimo porque vi que hay espacios que reconocen y promueven la importancia de las artes”, mencionó Sanabria.

Mientras cursaba este currículo Gisela afrontó un diagnóstico de artritis reumatoide que la llevó a someterse a tratamientos de quimioterapias para aliviar el dolor. Esta condición la impulsó a buscar ayuda en el área de masajes y relajación para continuar con sus estudios.

“Para mí esta disciplina es fortaleza, es ser positiva y creativa; es pensar que sí se puede a pesar del dolor o malestar.  Además a través de esta especialidad puedes comenzar un proceso de sanación y obtener habilidades que te permitirán ayudar y llegar a cualquier persona y comunidad”, comentó.

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Durante sus años de estudio y especialización en danza contemporánea, Gisela cumplió con las exigencias académicas y físicas del bachillerato. Además, recibió instrucción formal sobre la fluidez del cuerpo, ejercicios de piso, técnica y manejo de respiración entre la diversidad de actividades y presentaciones que fomenta el programa.

De igual modo, comentó que en su último año de estudio enfrentó retos que jamás había pesado que tendría que sobrellevar como el paso del huracán María, que dejó a su comunidad incomunicada por causa de las inundaciones y posteriormente el fallecimiento de su padre. Estas situaciones la motivaron a tomar acción, interesarse y participar de actividades de trabajo voluntario para ayudar a otras personas.

“No puedo negar que  este año fue difícil y en un momento pensé en abandonar los estudios; pero gracias a Dios y al apoyo de mi familia, la Universidad, mi orientadora María Trinidad, Nibia Pastrana, la familia de la Escuela de Danza 21 y mis compañeros logré mis metas.  Ellos nunca tuvieron un no para mí, ese cariño y apoyo me motivaron a seguir a delante, a no darme por vencida y a continuar mi camino ayudando a los demás”.

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Luego de su graduación Gisela tiene dentro de sus planes profesionales abrir una academia de baile enfocada en el tratamiento de la obesidad. Asimismo, continuará su formación en el lenguaje de señas para eventualmente ofrecer servicios a esta comunidad.

Estoy muy orgullosa de ser parte de la primera clase graduada de Danza de Sagrado, nunca es tarde, se puede. Sin importar tu edad o los retos que encuentres en tu camino lo más importante es continuar paso a paso y no rendirte”, concluyó Sanabria.