Cultivemos juntos la gratitud

La gratitud es una virtud que realmente tienen el poder de cambiar nuestra vida.


Por Elisabetta Pezzuolo
Coordinadora de Pastoral y Liturgia

Con la llegada de la temporada navideña no podemos olvidar uno de los regalos más importantes que tenemos como seres humanos: la gratitud. Aprender a decir gracias significa reconocer el valor de lo que recibimos, las personas que nos rodean, nuestra vida y las bendiciones de Dios.

Recientemente celebramos una eucaristía en donde el tema principal fue identificar nuestras motivaciones para agradecer al Señor como comunidad sagradeña. Celebramos una misa con una gran presencia de compañeros empleados y algunos estudiantes, y nos propusimos practicar esta acción para que esta se fortalezca y se vuelva una costumbre y un estilo de vida.

El elemento sorpresa de la celebración fue que por cada acción se le entregó a los equipos un pequeño tiesto con una planta. Cultivar la gratitud es como cuidar la plantita; hay que regarla, ubicarla en un lugar donde reciba luz del sol y mover periódicamente su tierra.

De igual manera, hay que recordarnos que cada día tenemos motivaciones suficientes para sentirnos afortunados, regalar palabras que motiven a los demás y reconozcamos la entrega y el compromiso de las personas. Protegiendo la plantita, podremos crecer nuestra capacidad para interactuar con nuestro prójimo y transformarnos en mejores seres humanos.

Por tal razón y en el espíritu de agradecimiento el equipo del Centro de Pastoral Universitaria le da las gracias a cada oficina y departamento que nos ha acompañado, con su participación ejemplifican el compromiso con nuestra misión sagradeña.

Finalmente, reconocemos enormemente a los estudiantes residentes Jeremy B. García, Alex D. Calderón y Keila Vázquez por su entrega y dedicación en los diversos proyectos trabajado durante el semestre. Su aportación ha sido invaluable al momento de hacer la diferencia en nuestra comunidad.

¡Felicidades a todos!