Luis F. Passalacqua: No hay obstáculo que haga frente a la perseverancia

Para Luis Felipe, su impedimento visual no es obstáculo para servir de inspiración a la sociedad. Además de ser escultor, también es conferenciante, profesor y escritor. Aunque no siempre fue así.

post-luis-passalaqua

Luis Felipe Passalacqua. Foto: suministrada

Por: Yorianshaliz Melecio
Estudiante de Relaciones Públicas

Entre un balcón espacioso e iluminado y una exposición de esculturas que hacen homenaje a varios poetas puertorriqueños, el exalumno Luis Felipe Passalacqua USC ‘87 nos recibió en su hogar para relatarnos como se convirtió en el primer y único escultor ciego de Puerto Rico.

Luis Felipe ingresó en la Universidad del Sagrado Corazón (USC) para cursar estudios en Ciencias con una concentración menor en pre-médica. Entre las razones por las que decidió matricularse en la Institución, se encontraba la paz que el campus le transmitía. Las áreas verdes y los gazebos  “ofrecían un ambiente acogedor y muy tranquilo”, comentó. Otra razón importante fueron sus profesores a quienes recuerda con mucho cariño.

Durante su vida estudiantil en la Institución, Luis Felipe tenía claro lo que quería para su futuro profesional. Una vez culminó su bachillerato, se mudó al estado de Ohio donde se formó como ilustrador médico. Abrió su compañía en los Estados Unidos y era muy exitoso. Todo marchaba tal cual lo soñó, hasta el día en que un grave diagnóstico de meningitis cambió su vida por completo.

Aunque los médicos hicieron todo lo posible, Luis Felipe fue desahuciado. Fue entonces cuando su familia decidió traerlo a Puerto Rico.

Fueron días muy fuertes, estaba en negación de la ceguera, pues pensaba que aceptarla era perder la esperanza de volver a ver” , explicó.

Luego de su regreso a la isla, su salud fue mejorando poco a poco, casi como un milagro.

Durante este proceso tuvo varios sueños, pero uno en particular cambiaría su vida totalmente.

Estaba en un cuarto oscuro cuando, de pronto, una luz muy brillante iluminaba directamente una escultura de un ángel; el mensaje estuvo claro para mí, iba a ser escultor”, recordó con emoción.

Aunque venía de una familia amante del arte y en su juventud pintaba, Luis Felipe jamás había hecho una escultura. Decidió matricularse en la Liga de Arte de San Juan y más tarde en la escuela de Artes Plásticas. Aunque el camino no fue nada fácil, ya que sufrió varias situaciones de discrimen por su condición, jamás se dio por vencido. Por eso, exhorta a los estudiantes que hagan lo mismo:

Tienen que trabajar duro, nadie le debe ni le dará nada. Se tienen que enfocar en su meta , mantener la mente abierta y la flexibilidad. No se dejen vencer.”

Veintiséis años después de la tragedia que cambió su vida, Luis Felipe fue premiado y reconocido en varias ocasiones, representó a Puerto Rico local e internacionalmente con su arte, ha expuesto sus esculturas en varios museos de la Isla y, por si fuera poco, publicó su primera novela titulada Él. Actualmente, continúa escribiendo novelas y cuentos para niños, dando conferencias y trabajando en sus esculturas.

Disfruto mucho lo que hago ya que me reta y me ayuda a trascender como individuo”, culminó el escultor.