
Por Alondra Sofía Irizarry Ramos
Participante del Campamento de Periodismo
Aprendí que el periodismo es una profesión muy amplia, en la que puedes contribuir desde múltiples áreas que te apasionan. Es como un lienzo que puedes pintar a partir de tus intereses, siempre guiado por el respeto, la veracidad, la verificación de los hechos, la precisión y, sobre todo, el lado humano.
Durante el campamento de Periodismo de la Universidad del Sagrado Corazón junto a GFR Media confirmé que el periodismo existe para servir al pueblo, dar eco a voces que han sido silenciadas y brindar espacio a quienes merecen ser escuchados. Eso es precisamente lo que más me apasiona de esta profesión: la oportunidad de ayudar y contribuir a una mejor calidad de vida para todos.
También me llevo la enseñanza de la valentía que debe tener un periodista para relatar historias y realidades que muchas veces otros no quieren escuchar. Comprendí que nunca se debe perder la curiosidad, porque es la única manera de investigar, aprender y descubrir información valiosa. Una de las conversaciones que más me marcó fue sobre la importancia de la precisión al momento de informar. Aunque un periodista debe actuar con agilidad, es preferible publicar una noticia unos minutos más tarde y con la información correcta que hacerlo apresuradamente sin haber verificado los datos. Además, aprendí mucho sobre el fotoperiodismo.




Descubrí que una fotografía tiene el poder de contar una historia sin decir una sola palabra y que también puede generar impacto y convertirse en noticia. Entendí que debemos capturar imágenes desde el respeto, la empatía y nuestros valores, porque detrás de cada fotografía hay una persona, una historia y una realidad que merece ser tratada con sensibilidad. Sobre todo, aprendí que el periodismo siempre debe ejercerse desde la ética y los valores humanos. Así, cada entrevista y cada noticia tendrá un verdadero impacto, al estar realizada con conciencia y la responsabilidad que esta profesión exige.
Salí de esta experiencia admirando aún más el poder que tiene un micrófono para dar visibilidad a quienes necesitan ser escuchados y cómo, a través de ese llamado, podemos ayudar, movilizar a la acción y crear conciencia. De la experiencia reporteril que vivimos al visitar los negocios de Santurce para reportar sobre el problema del agua, me llevo la esperanza y la alegría con la que nos recibían para compartir la difícil realidad que enfrentan. Esos momentos de conexión con la gente son, sin duda, los que siempre atesoraré de esta profesión.
