En Sagrado nos queremos vivos, libres y sin miedo

Compartimos un espacio de reflexión y seguimos fortaleciendo nuestros lazos como una comunidad solidaria en la justicia y la paz.

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Por Elisabetta Pezzuolo
Coordinadora de Pastoral & Liturgia

“Vivas(os), libres y sin miedo”, con esta frase, que en los últimos meses se volvió uno de los lemas de la lucha de las mujeres en contra de cualquier tipo de violencia, quisimos titular la tradicional celebración de inicio semestre en la que renovamos nuestro compromiso por una educación edificadora de paz.

Considerando la fuerte ola de violencia que sacudió el país al comienzo del 2019, nos pareció urgente hacer un alto para tomar conciencia sobre el papel de nuestra universidad, ya que esta no es ajena al desarrollo de situaciones que amenazan el bienestar de la comunidad.

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Por tal razón, el pasado 30 de enero de 2019, celebramos en el gazebo de Pastoral una reflexión con un nutrido grupo de empleados, profesores y estudiantes. En esta actividad contamos con la participación de la experimentada promotora de paz, Ada Álvarez, profesora de la Escuela de Comunicación Ferré Rangel, quien cuenta con una trayectoria significativa en términos de lucha en contra de la violencia.

Dentro de los logros de la profesora Álvarez se encuentra la aprobación estatal de febrero como el mes de la concienciación de la violencia en el noviazgo. Por lo que, durante este mes habrán más de dos centenares de promotores a lo largo de toda la isla orientando aproximadamente 5,000 jóvenes, sobre la ley que reconoce febrero como el mes de la prevención en contra de la violencia en el noviazgo.

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Además durante este espacio de introspección tuvimos la participación musical de Erik Franco, estudiante de Producción de Radio y Música, quien interpretó una canción, de su autoría, en la que denunció la violencia que sufre la mujer. La lírica de su canción nos permitió analizar, profundizar y reflexionar sobre el tema.

Luego a través de cifras y estadísticas, la profesora Álvarez nos ayudó a tomar conciencia del sufrimiento del pueblo puertorriqueño en términos de violencia ejercida y sufrida por hombres y mujeres.

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El primer compromiso concreto que la profesora nos propuso fue un “ejercicio corporal” a través del cual nos invitó a detenernos para mirar la persona más cercana a los ojos, decirle “tú eres importante” y darle un abrazo afectuoso. Y es que, en nuestro diario vivir, ocupados y distraídos por miles diferentes estímulos se nos hace difícil hasta mirar a nuestros seres más queridos a los ojos y declararles cuán importantes son para nosotros.

La presentación también se fundamentó en el texto del evangelio de Marcos que narra el milagro de la multiplicación de los panes. En este Jesús se deja interpelar por las necesidades de las personas y comparte el pan de la sabiduría a través de una compasión activa.

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Jesús, aún siendo Dios y pudiendo resolver las situaciones incomodas de las personas de manera sobrenatural escoge involucrar a los apóstoles para que, desde su pequeñez compartida y entregada, la bendición de Dios realice el milagro. Frente a la sed de paz y seguridad estamos llamados a aprovechar cada ocasión para sembrar esperanza, desde nuestra posición, quizás sin hacer cosas extraordinarias, sino compartidas.

Para hacer concreto este mensaje los representantes de varios departamentos renovaron su compromiso educativo. Entre ellos estuvo la oficina de Admisiones, la Escuela de Comunicación Ferré Rangel, los decanatos Académico y Estudiantil, el Studio Lab y la Biblioteca. En Sagrado nos sentimos orgullosos de ver representado el valor de la paz a través de todos los estratos de nuestra comunidad.

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No cabe duda que la universidad es un lugar privilegiado para la formación de las nuevas generaciones. No obstante, nuestra tarea educativa no puede limitarse a la instrucción académica, sino que debe aportar a la formación integral de los estudiantes desde el punto de vista psicológico, físico y espiritual.

Finalizamos esta experiencia reflexiva a través de un gesto de comunión: compartimos un pan bendecido, como signo de una renovada adhesión a nuestra misión de educar personas en la libertad intelectual y la conciencia moral, dispuestas a participar en la construcción de una sociedad puertorriqueña más auténticamente cristiana: una comunidad solidaria en la justicia y la paz.