Experiencias de voluntariado para toda la vida

El Centro para el Desarrollo del Voluntariado comparte nuestra misión solidaria con un destacado grupo de estudiantes de la Universidad de St. John’s.

Foto suministrada

Por Comunicaciones Integradas

Por tercer año consecutivo Sagrado, a través de la coordinación del Centro para el Desarrollo del Voluntariado (CDC), contó con la participación de los integrantes del programa de becas Ozanam Scholars de la universidad de St. John’s. Esta afiliación brinda a los estudiantes la oportunidad de desarrollar liderazgo y solidaridad, a la vez que los ayuda a expandir sus destrezas de servicio.

Foto suministrada

A través de un sinnúmero de actividades los jóvenes realizaron labor voluntaria en diferentes organizaciones sin fines de lucro de Puerto Rico. En esta ocasión y bajo la supervisión de Jane Barry, directora asociada y Jenni Marques, integrante de la maestría del programa Ozanma y con la colaboración de Angélica Rubí Figueroa, estudiante de Relaciones Públicas de Sagrado, los voluntarios impactaron por dos semanas diversas comunidades de la isla.

“Mi experiencia trabajando con la universidad de St. John’s fue increíble. El proceso de preparación para su llegada fue enriquecedor y me permitió aprender de diferentes métodos administrativos. Además tuve la oportunidad de servir como guía y compartir junto ellos las viviencias durante dos semanas”, comentó Angélica.

Dentro de las actividades que llevaron a cabo se encuentra la limpieza de una de las secciones de la playa de Piñones con la organización LimPiaR. Allí, además de la limpieza, clasificaron materiales entre basura y reciclaje; también asistieron al Banco de Alimentos en Bayamón, en la organización y clasificación de productos para acelerar el proceso de distribución.

Foto suministrada

En  su agenda de trabajo los jóvenes visitaron la Fundación Puertorriqueña Síndrome Down en donde ayudaron en las clases de arte, educación física, siembra y baile. Asimismo colaboraron con el Santuario Horse and Pony’s en Yabucoa en la limpieza y alimentación de los animales.

Cabe destacar la participación de los voluntarios en P.E.C.E.S. en Punta Santiago en Humacao, dónde limpiaron las áreas verdes de las comunidades. Luego, visitaron la organización de bienestar ambiental Para La Naturaleza, donde realizaron una siembra de 50 árboles nativos en Barranquitas y ayudaron a la organización Pro Juventud durante un día de juegos para el disfrute de 60 niños de la comunidad.

También, fueron parte de Iniciativa Comunitaria en Hato Rey y participaron de los “prerronderos”, actividad en la que se reparte, todos los viernes, alimentos, productos higiénicos, jeringuillas y vestimenta a personas sin hogar.  Además, colaboraron con la limpieza y pintura de la fundación Casa Educativa.

Foto suministrada

Al finalizar sus experiencias los estudiantes de St. John, compartieron sus testimonios y  expresaron que no olvidarán el cariño y carisma de los puertorriqueños, las nuevas amistades que forjaron y las experiencias vividas en sus actividades de servicio voluntario.

“Este tipo de intercambio cultural entre ambas universidades es muy importante para nuestro crecimiento personal. El grupo de voluntarios de este año fue muy especial, su conocimiento sobre las injusticias sociales lo hizo más consciente de las realidades que está viviendo la isla. Su compromiso y esmero por el prójimo dejaron una huella en todos nosotros”, concluyó la joven.

 


Programa de beca Ozanam

Uno de los pilares de la Universidad de St. John’s es el programa de Ozanam Scholars. Este fue inspirado por la vida de Fréderic Ozanam, quien, en su búsqueda de conocimiento, decidió viajar a París para estudiar derecho en la Universidad de la Sorbonne.  Durante sus años de estudio, quedó impactado por la pobreza de las calles de la ciudad y decidió crear un club para debatir sobre la injusticia social. Mediante esta experiencia recibe un llamado a la acción, y en conjunto a las Hijas de la Caridad, crea la Sociedad de San Vicente de Paúl; para servir a los más necesitados y continuar propagando la fe cristiana.

Hoy en día, el programa permite que anualmente ingresan 25 jóvenes desde su primer año de estudio, participan en actividades dirigidas desarrollar soluciones para problemas sociales. Para lograr esto, los estudiantes adquieren una beca renovable anualmente de $10,000. Además de sus estudios universitarios, el programa permite explorar diferentes culturas mediante intercambios a sus recintos en Europa o excursiones internacionales para ofrecer servicio voluntario y conocer de primera mano diferentes problemas de justicia social y las soluciones que la comunidad misma implanta.