Sagrado: El lugar en donde me convertí en edificio | inSagrado

Sagrado: El lugar en donde me convertí en edificio

Experiencias en la Universidad del Sagrado Corazón

Por Valeria Román Ortiz
Estudiante graduanda de Periodismo

No siempre quise estudiar periodismo, así que mi llegada a Sagrado no estuvo planificada. La vida da muchas vueltas y, en una de ellas, me encontré sentada en el carro junto a mi mamá y mi abuela. Les dije que quería escribir, porque esa era realmente mi pasión. Siempre me gustó leer, y expresarme a través de las letras era una manera de ser honesta con mi identidad, de construirla.

El periodismo era honesto y, dentro de sus distintas ramas, hacía justicia. Era la carrera que más se acercaba a mi persona, ya que siempre he estado comprometida con los derechos humanos.

Sagrado me hizo crecer como persona; todo comenzó en el 2023. Aún conservo el pasaje. Había hecho una amiga y queríamos ir a España juntas. Surgió la oportunidad cuando la Universidad lanzó un viaje estudiantil y ambas quisimos ser parte de esa experiencia. Ese viaje me cambió la vida. Era la primera vez que viajaba sin mi familia y sin conocer realmente a quienes me acompañaban, pero era una experiencia dedicada a mí, a mi crecimiento.

Conocí personas maravillosas y tomé un curso de Marketing Digital. Esa fue una de las primeras experiencias que realmente atesoré. Rodearme de personas tan dedicadas a sus estudios me hizo darme cuenta de que yo también quería aspirar a más y, por primera vez, sentí que comenzaba a vivir la experiencia universitaria que siempre decían que había que disfrutar.

Viaje estudiantil de la Universidad del Sagrado Corazón a Madrid, España y Toledo. (Fotos por Valeria Román Ortiz)

Al bajarme del avión, al otro día comencé mi primera experiencia de internado en Mentes Puertorriqueñas en Acción (MPA), una iniciativa comprometida con preparar jóvenes para que sean líderes y agentes de cambio, conectados con el país y capaces de construirlo desde la comunidad. Visité distintos municipios alrededor de la isla, conocí líderes comunitarios y educadores. Mi pasantía fue en una finca enfocada en fresas y uvas en Las Piedras. Allí aprendí a sembrar y descubrí el enfoque de periodismo que quería ejercer: uno social y comprometido con las soluciones.

Experiencia en el internado Mentes Puertorriqueñas en Acción (MPA) y la finca Fresas y Uvas Roses en Las Piedras. (Fotos por Valeria Román Ortiz)

Siempre confié en que el universo abriría camino para mí, que no tendría que perseguir las cosas porque ellas llegarían. No me equivoqué; tocaron mi puerta. Entonces llegó el primer gran proyecto: Rayos X me reclutó para realizar una encuesta sobre el voto joven. Trabajé junto a Diego Vega, Adieliz Matos, Gianie, Nayelyz y Juan Diego, y juntos nos lanzamos a la tarea de buscar información. Esa experiencia me confirmó que el periodismo era lo mío. Salir en televisión me hizo confiar en que la vida tenía un plan para mí. Cuando recibí la llamada de mis padres diciéndome lo orgullosos que estaban, supe que no podía detenerme y que tenía sed de aprendizaje.

Mi sueño más grande también se cumplió. Siempre quise aprender sobre prensa escrita, y la oportunidad de practicarla surgió con la llegada de La Península, una revista enfocada en la comunidad de Santurce, la que me acogió para desarrollarme como estudiante. Gracias a esa experiencia, tuve la oportunidad de destacarme como editora y publicar en distintos medios de comunicación como 9millones, Platea, Metro, Todas, InSagrado y la ASPPRO. La Península me permitió desarrollarme como periodista narrativa, encontrar mi voz y comprometerme aún más con la labor periodística.

En un abrir y cerrar de ojos, la experiencia universitaria comenzó a acercarse a su final con la clase de televisión básica del profesor Ángel Correa. Entonces comenzó el corre y corre: montamos un programa y asumí el rol de productora asociada.

En Tercera Llamada tuvimos como invitados a la actriz y comediante Marian Pabón, al comediante Diego Berríos y al presentador Alejandro. El trabajo en equipo se hizo sentir en grande, y lo confirmé cuando el profesor nos dijo lo orgulloso que estaba de nosotros. Uno de los mayores privilegios fue compartir con él, quien nos educó con paciencia y sabiduría.

“Todo metal que se moldea, se moldea a través del fuego. Y la vida, se encarga de ponernos ante ese elemento de la naturaleza. Nosotros decidimos si nos derretimos completamente en ese calor, o nos convertimos en estructura. Yo deseo para ustedes que no dejen que las llamas los consuman, sino que se conviertan en hierro para que sean edificios”, expresó el profesor.

Equipo de Tercera llamada de la clase de TEL-339 del profesor Correa.

Ese último día de clases observé el campus y los ojos se me llenaron de lágrimas. Era la tercera llamada, como el programa: la llamada de un nuevo capítulo. Recordé todas esas memorias, el camino recorrido y el proceso de construir una identidad por mi cuenta, yo que llegué sola desde Juncos.

Sagrado me convirtió en un edificio, como dijo Correa. Ahora atesoro personas; les tengo habitaciones en mi corazón. Hice amigos y encontré profesores que creyeron en mí, como María de los Milagros, Correa y Benjamín Gotay.

Llevo el birrete con orgullo, reconociendo que Sagrado, para mí, fue un milagro. Agradezco cada experiencia y pienso: qué dicha, qué orgullo. A todo el que lea esto, es verdad cuando dicen que la universidad te cambia la vida.

Mi mayor consejo… que la vivas.

Scroll al inicio
Ir al contenido