Voces del Caño | Liderar desde el compromiso: la voz comunitaria de María del Carmen Martínez Oliveras | inSagrado

Voces del Caño | Liderar desde el compromiso: la voz comunitaria de María del Carmen Martínez Oliveras

Por Gonzalo A. García Torres
Estudiante de Periodismo

María del Carmen Martínez Oliveras es una mujer comprometida con el servicio comunitario, cuya trayectoria en Barrio Obrero refleja liderazgo, disposición y un fuerte sentido de responsabilidad social. Su integración a la comunidad comenzó tras mudarse al sector durante su segundo matrimonio, momento en el que asistió a una reunión en el centro comunal motivada inicialmente por el interés en conocer la situación del barrio. Sin embargo, ese primer acercamiento marcó el inicio de una participación activa que transformaría su rol dentro de la comunidad.

Durante esa misma reunión, fue nominada inesperadamente para formar parte de la Junta Comunitaria de Barrio Obrero Oeste. A pesar de no residir directamente en esa zona, su vínculo con la comunidad a través de la iglesia fue suficiente para que fuese aceptada. Como ella misma relata, “yo vine por lo primero que te expresé, pero me quedé”, una decisión que cambiaría el rumbo de su relación con el barrio. Desde entonces, asumió responsabilidades como secretaria, destacándose por su compromiso en labores administrativas y su participación en diversas actividades comunitarias. Con el tiempo, su liderazgo continuó creciendo al ser nominada como vicepresidenta, llegando incluso a desempeñar simultáneamente múltiples roles dentro de la junta debido a la falta de participación de otros miembros.

Su experiencia dentro de la junta le ha permitido observar de cerca tanto las fortalezas como las necesidades de la comunidad. María del Carmen describe Barrio Obrero como un lugar compuesto mayormente por personas de bajos recursos, pero con valores sólidos y un fuerte arraigo a la fe. Según explica, “esta comunidad mayormente son personas de bajos recursos… son buenas personas”, destacando también la diversidad cultural presente, incluyendo residentes de República Dominicana. Esta mezcla de realidades sociales y culturales configura un entorno complejo, pero lleno de potencial humano.

A pesar de ese potencial, reconoce que existen retos importantes que afectan la calidad de vida en la comunidad. Entre ellos, menciona la falta de educación en aspectos cotidianos como el manejo de la basura o el abandono de vehículos. En sus palabras, “eso hay que trabajarlo mucho más”, haciendo énfasis en la necesidad de crear conciencia y fomentar la responsabilidad colectiva. De manera indirecta, su discurso revela una preocupación constante por la educación como herramienta de transformación social, señalando que muchas de las problemáticas podrían atenderse si existiera mayor orientación y participación ciudadana.

Desde su rol en la junta, ha trabajado activamente en la identificación de estas problemáticas y en la búsqueda de soluciones a través de alianzas con otras instituciones. Explica que uno de sus enfoques principales ha sido “buscar personas… para que se interesen en la problemática, en cooperar, ayudar a la comunidad”, incluyendo colaboraciones con universidades y organizaciones externas. Esta gestión demuestra su capacidad para conectar recursos y generar oportunidades que beneficien a los residentes del área.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos que enfrenta, según reconoce, es la falta de participación comunitaria. Aunque algunas personas se integran y colaboran, no es en la cantidad que la junta desearía. Como menciona, las personas “se integran, pero no es la cantidad que nosotros quisiéramos”, lo que refleja una desconexión entre la comunidad y los espacios de organización colectiva. Aun así, destaca que existen individuos comprometidos que aportan y motivan a otros a involucrarse, creando pequeñas redes de apoyo que fortalecen el trabajo comunitario.

Entre los momentos más significativos de su experiencia, María del Carmen resalta las actividades comunitarias, especialmente los festivales organizados en la placita del Barrio. Estos eventos, que reúnen a familias, niños y jóvenes, representan para ella una señal de esperanza. “La gente activa… hay esperanza”, afirma, evidenciando cómo estas iniciativas logran despertar el interés y la participación de la comunidad, al menos de manera temporal. Estas experiencias le permiten visualizar el potencial de Barrio Obrero como un espacio más unido y dinámico.

Para María del Carmen, el cambio en la comunidad comienza desde lo individual. Insiste en que la educación y el deseo de superación personal son fundamentales para lograr una transformación colectiva. De manera enfática expresa que “tenemos que educarnos… buscar ayuda, participar”, subrayando la importancia de asumir responsabilidad tanto a nivel personal como comunitario. Su visión va más allá de resolver problemas inmediatos; busca fomentar una mentalidad de crecimiento y conciencia social entre los residentes.

A nivel personal, su experiencia en la comunidad también ha sido un proceso de aprendizaje. Reconoce que aún está en proceso de integrarse completamente y de establecer relaciones más cercanas con los residentes. “Me gustaría tener esa relación… que si tiene una situación tenga la confianza de acercarse a mí”, comenta, reflejando su deseo de convertirse en una figura accesible y de apoyo dentro de la comunidad. Esta apertura también evidencia una autocrítica, al reconocer que parte de ese proceso depende de su propia disposición para involucrarse más.

En última instancia, la historia de María del Carmen Martínez Oliveras es un ejemplo de cómo el liderazgo comunitario no surge necesariamente de la planificación, sino de la disposición a actuar cuando surge la oportunidad. Su trayectoria demuestra que el compromiso, la empatía y la perseverancia pueden generar un impacto significativo, incluso en contextos donde los recursos son limitados y la participación es escasa.

Su voz representa a quienes defienden en el poder de la comunidad como motor de cambio. A través de su trabajo en Barrio Obrero, María del Carmen no solo contribuye al bienestar colectivo, sino que también construye un legado basado en el servicio, la educación y la esperanza de un futuro mejor.

Nota editorial
Este perfil periodístico surge como resultado de las experiencias de aprendizaje en servicio, realizadas en el curso PER 223: Periodismo Narrativo, impartido por la profesora Mariliana Torres Pagán en colaboración con el programa de Vinculación Comunitaria de Sagrado, la fundación Barrio Obrero Oeste se Reinventa y el Proyecto Enlace del Caño Martín Peña.

Scroll al inicio
Ir al contenido